ATRAPADO (borrador)

 

Viernes noche. En el edificio de oficinas de una empresa de transportes urgentes sólo quedaba un trabajador, Steve. Steve era el encargado de que funcionaran todos los equipos, redes, y comunicaciones de la empresa perfectamente. Era uno de los dos informáticos en plantilla, y el otro estaba de vacaciones. Se había quedado para terminar de solucionar un grave problema con los servidores… antes de empezar la jornada del sábado debería estar solucionado.

Cuando por fin se encendieron todos los leds del servidor principal dio gracias al cielo. Verificó con su portátil el funcionamiento de la red y comprobó que todo estaba en orden. Todo funcionaba correctamente. En el suelo, había un manojo de cables, herramientas de corte, destornilladores, y unos cuantos aparatos de diagnóstico; ya los recogería mañana.

Hoy justamente había cena de empresa y, aunque normalmente hacía todo lo posible para huir de ellas (ya que detestaba ese tipo de reuniones sociales), hoy quería asistir. La razón era Sophie. Sophie llevaba sólo dos semanas trabajando en la empresa, pero Steve y ella habían hecho muy buenas migas.

Antes de ir al restaurante pasaría por casa a dejar su última adquisición de eBay; la había recibido hoy en una gran caja y todavía no la había podido ni abrir.

 

 

09:40 PM

Empezó a pulsar compulsivamente el botón de llamada del ascensor.

-Venga va… ¿cómo puede tardar tanto para nueve pisos de nada? Voy a llegar súper tarde.

Las puertas del ascensor se abrieron len-ta-men-te. Steve se metió casi corriendo en él, y de nuevo, el botón de bajada soportó su impaciencia. A los tres segundos de moverse, el ascensor se paró bruscamente. Se apagaron las luces y se encendió la de emergencia. Todo el habitáculo se impregnó de un rojo discoteca.

-¡Mierda!, ¿qué pasa ahora?

Automáticamente, Steve volvió a pulsar el botón de la planta baja. Nada; el ascensor no se movió. Lo intentó con otros pisos y obtuvo el mismo resultado. Pulsó varias veces el botón del timbre, y allí no pasaba nada. Miró hacía arriba y hacia los lados como buscando algo, una palanca o lo que fuera que le sirviera de ayuda. Nada.

-¡¿Hola?! ¡¿Me oye alguien?! ¡Me he quedado encerrado! ¡¿Holaaa?!

Nadie respondió.

-¡¿Holaaaa?!

De nuevo, no obtuvo respuesta.

Se sentó en una esquina. Pensó que seguro que el ascensor se movería pronto, o que alguien vendría en breve en su ayuda.

 

 

10:27 PM

El aburrimiento de Steve se estaba transformando poco a poco en nerviosismo. No era normal que todavía siguiera allí encerrado.

-¡Joder, el móvil! ¿Cómo no se me ha ocurrido antes?

Sacó el móvil tan rápido del bolsillo que éste se le resbalo de la mano y acabó cayendo al suelo. A Steve se le pusieron los ojos como platos al ver que su Nokia se había desmontado en tres partes. Cogió rápidamente la batería y se la introdujo de nuevo. La tapa, como no, se resistía a cerrar bien. Y mientras, rezaba por qué no se le hubiera estropeado.

-¡Enciéndete ya venga!

El Nokia obedeció al instante. Se formó el bonito rótulo del título en la pantalla y enseguida le ofreció el menú principal.

-¿No hay cobertura? No puede ser…

Cada vez que intentaba llamar, el móvil le devolvía un cruel tono intermitente. Llevó el móvil a todos los rincones del ascensor. Nada. Lo levantó lo más que pudo con la esperanza de captar algo. Nada. Lo bajó hasta el suelo, girando sobre sí mismo. Nada. Se recorrió el ascensor entero buscando la posible cobertura. Nada.

Cansado, se sentó a pensar.

 

 

 

11:22 PM

Desesperación.

Steve se sentía como si no se hubiera duchado en días. Estaba sudado, con la corbata muy aflojada y desajustada, la camisa por fuera, y la chaqueta hacía ya mucho tiempo que estaba abandonada en un rincón. Y simplemente, miraba al vacío.

Y entonces vio la caja. Con lo grande que era y hasta ahora no se había fijado en ella. La abrió apresuradamente. En su interior había todo lo necesario para transformar su viejo PC en una súper máquina. Desde un nuevo chasis de metal hasta diferentes componentes para su ampliación y mejora. Buscaba alguna parte del chasis con lo que pudiera hacer palanca de algún modo, y la encontró. Cogió su nueva herramienta y la metió entre las dos puertas del ascensor.

-¡Vamos! ¡Ábrete ya condenado hijo de puta!

Las puertas se movían sensiblemente, pero parecía que Steve no iba a ganar ninguna batalla. Siguió intentándolo con más fuerza pero las puertas apenas se inmutaban. Desesperado, empezó a golpear violentamente las puertas con la pieza en mano, tanto que se dio un buen golpe en la mano derecha. Tiró la palanca bruscamente al suelo mientras gritaba todo tipo de insultos.

 

 

12:18 PM

Steve paseaba de un rincón a otro con la mirada perdida hacia el cielo. Ya sabía cómo se sentían los roedores enjaulados. Bueno, al menos ellos tenían agujeros para respirar. ¿Podría él morir de asfixia?

-Vale, vale. Vamos a tranquilizarnos. ¿No se supone que esto tiene que tener una trampilla en el techo? Al menos en las pelis siempre hay una.

Cogió la caja y la cerró bien,  y se subió en ella. Apenas llegaba a tocar con las palmas el techo, pero sería suficiente. Golpeó varios sitios hasta que comprobó que uno de los cuadros se podía levantar un poco. Sonrío. Empujó fuerte y el cuadro cedió abriéndose hacia afuera. Fuera parecía todo muy oscuro. Estiró los brazos e intentó subir pero le faltaba algo más de altura. Bajó. Cogió la caja y la puso en vertical, con lo que ganó varios centímetros. Ató fuerte la chaqueta alrededor de la caja para evitar que se abriera. Se subió de nuevo y respiró hondo.

Agarrado a los laterales de la compuerta hacía ánimos para saltar. Tras la tercera cuenta se impulsó y dio un buen salto. Ya en el aire, luchaba duramente por sacar los hombros y brazos hacía fuera. Consiguió por fin apoyarse con ambos codos por fuera de la trampilla. Suerte que entrenaba habitualmente; si llega a estar en baja forma jamás lo habría conseguido. Tenía un tercio del cuerpo fuera del ascensor, justo por encima de las axilas. Estaba todo bastante oscuro, pero pudo ver que en una pared había una escalera de metal. Por lo demás sólo había suciedad, los ladrillos viejos de una pared a la vista, y el mecanismo de subida y bajada del ascensor. Mucha grasa y oscuridad. Tenía que coger impulso y sacar el resto del cuerpo antes de cansarse demasiado. Notó entonces que algo estaba tocando su mano izquierda. En una milésima de segundo pudo distinguir lo que parecía una rata, y en esa misma milésima se le pusieron todos los pelos de punta y quitó de un tirón el brazo entero. Cayó como un plomo. Se dio un golpe brutal contra la caja llena de todo tipo piezas y el suelo… Perdió la conciencia.

 

 

5:41 AM

Abrió los ojos con cansancio. Le costaba ponerse en situación; no recordaba si despertaba por la mañana o lo hacía después de una buena siesta. El dolor de espalda le sirvió de recordatorio final. Triste, fue consciente de que incluso había llorado un poco. Estaba sumido en una avalancha de emociones negativas. Pero algo había cambiado, notaba una suave brisa en la cabeza. Miró hacia atrás y vio la puerta del ascensor abierta. Por miedo de que se cerrara de nuevo salió disparado como un resorte trotando hacia afuera. Acabó boca abajo en el suelo como crucificado. No podía creerlo, estaba fuera de ese hijo de puta por fin. Aunque dolorido, sonreía felizmente mientras le caían unas pocas lágrimas por las mejillas. Al fin era libre. Se quedó dormido.

 

 

6:35 AM

-¡Dios mío! ¿Qué hace usted ahí tirado? ¡¿Qué ha pasado aquí?! –vociferó la mujer de la limpieza.

-¿Tiene usted agua, por favor?

-¡¿Ha estado aquí toda la noche?!

-Sí, y me muero de sed…

-Entonces ¿no sabe nada de lo ocurrido?

-¿… el qué?

-Ayer, lo del restaurante…

-¿Tengo pinta de saber nada, Dori?

-Pues resulta, que hubo una explosión muy grande en el restaurante.

-¡¿Cómo?!

-Sí, y al parecer y muy lamentablemente, murió gente de la empresa y todo. Una pena muy grande.

-¡Sophie! ¡¿Sabe algo de Sophie?!

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Un pensamiento en “ATRAPADO (borrador)

  1. Ya no hay niebla, la IA de los enemigos y oficiales se ha mejorado notablemente, y los efectos de agua no son nada desdeñables. Otra cosa que se ha solucionado que me molestaba bastante es la sensación de desproporción. Ahora los castillos son enormes, y las casas ya no parecen miniaturas.

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