ANTES DE (borrador)

Frank llevaba varias horas estudiando. Sobre el escritorio tenía el portátil, un atril, y muchos apuntes dispuestos en varios montones. Aun con todo lo que tenía sobre la mesa, se las arreglaba para tenerlo todo bastante ordenado. Hoy tocaba historia, y, aunque le caían muy bien los antiguos griegos y los romanos, no veía la manera de meterse todo aquello en la cabeza. En uno de los pocos momentos que se permitía descansar, justo cuando se estiraba con los brazos por encima de la cabeza con la silla ligeramente inclinada hacia atrás, y abría los ojos mirando al cielo, lo vio. Había un pequeño guisante en el escritorio. Parecía estar ahí puesto adrede. Estaba situado justo a su izquierda, al lado del ordenador, y a una distancia prudente de este. Lo miró con curiosidad mientras se preguntaba cómo es que no lo había visto antes, y cómo había llegado ahí ese pequeño guisante. Frank se acercaba a él mientras lo miraba fijamente.

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ATRAPADO (borrador)

 

Viernes noche. En el edificio de oficinas de una empresa de transportes urgentes sólo quedaba un trabajador, Steve. Steve era el encargado de que funcionaran todos los equipos, redes, y comunicaciones de la empresa perfectamente. Era uno de los dos informáticos en plantilla, y el otro estaba de vacaciones. Se había quedado para terminar de solucionar un grave problema con los servidores… antes de empezar la jornada del sábado debería estar solucionado.

Cuando por fin se encendieron todos los leds del servidor principal dio gracias al cielo. Verificó con su portátil el funcionamiento de la red y comprobó que todo estaba en orden. Todo funcionaba correctamente. En el suelo, había un manojo de cables, herramientas de corte, destornilladores, y unos cuantos aparatos de diagnóstico; ya los recogería mañana.

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LA MADRUGADA DE ALICE (borrador)

-Muy bien, señorita Alice, hemos acabado. Gracias por emplear su tiempo en nosotros. En breve recibirá noticias nuestras.

Y así concluyó mí entrevista de trabajo. La interfaz holográfica se apagó y desaparecieron en un momento los miembros del consejo supremo. Años de investigación y duro trabajo dieron por fin sus frutos. Iba a conseguir escapar de la antigua ciudad por fin. Un trabajo a mi medida en la nueva ciudadela. O eso es lo que pensaba y quería en aquel momento.

Recuerdo el vacío en el estómago justo antes de que se proyectaran los miembros del consejo supremo. Sin embargo, todo transcurrió muy fluido y bordé la entrevista. Cuando salí de la neobiblioteca, que es el único sitio donde se permiten este tipo de comunicaciones, me sentí triunfante e increíblemente feliz. Mientras caminaba no podía parar de sonreír, y parecía que todas las personas con los que me cruzaba estaban en sintonía conmigo; era una sensación maravillosa. Todo era más bonito. Todo era más colorido. Todo emanaba felicidad.

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