EL GATO, LA OREJA, Y LA MADRE QUE LO PARIÓ (borrador)

 

Dios, no sé lo que me han dado, pero funciona de maravilla; ya casi no me duele nada. Tres días, tres días me ha dicho la enfermera que he estado en coma. Del accidente ni me acuerdo. Sólo sé que estaba conduciendo justo muy cerca de este hospital. Pero bueno, es lo que me ha dicho la enfermera, hay que ser positivo, que de todo sale algo bueno. Que gusto que me hayan puesto al lado de la ventana. Me encanta como entra sutilmente el sol, acompañado de esta suave y fresca brisa. Y me quedo emparrado mirando cómo se mecen las cortinas por la brisa. Me encanta. Joder, me parece que estoy colocado.

¿Qué es eso? Acaba de entrar un gato por la gatera. ¿Y por qué hay una gatera en la puerta de la habitación de un hospital? ¿Qué tiene en la boca? ¡¿Eso es una oreja?! ¡¿Qué hace el gato este con una oreja?! Alguien tiene que avisar a alguien y yo no puedo hablar. Y ahora se pasea por la habitación como si nada. A mí no te me acerques. Eso, vete por la ventana. Adiós. Me parece que alguien va a echar de menos una oreja. Vale, seguro que estoy demasiado colocado.

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