Sobre el taller de ficción mínima de Santiago Eximeno y Transartica

Impresionante. Esta sola palabra podría muy bien resumir y definir el curso de “Taller (muy) breve de ficción mínima emotiva y grotesca” de Santiago Eximeno y Transartica.

Lo primero que aprendí y me llamo mucho la atención es que ficción mínima y microrrelato son dos -de las muchas formas posibles- de llamar a un mismo tipo de narrativa. Tipo que a mí particularmente me encanta. Se puede decir mucho en muy pocas palabras.

Tambíen pude comprobar que no soy el único al que le sobreviene la inspiración en un momento dado, sin previo aviso. Y es que generalmente yo no me siento a escribir, son los momentos de inspiración como observar algo bonito, escuchar un buen disco, enterarme de algún taller o concurso, disfrutar de algún momento en particular, lo que me hace de repente coger papel y lápiz.

Me he llevado mucho de este curso: he tenido el privilegio de tener como profesor a Santiago, cuya labor en el curso ha sido intachable. También me ha parecido de sobresaliente la labor del grupo de Transartica, todo muy completo por un precio que me atrevo a calificar de simbólico. El curso tenía la duración de una semana, aunque sus secuelas estarán presentes por mucho tiempo en mí. Y bueno, que no se me olvide mencionar a unos compañeros de taller con un gran talento.

Si tenéis ganas de realizar un taller, de empezar a escribir, o simplemente os pica el gusanillo os animo desde aquí a que probéis uno de los cursos que Transartica ofrece, no os defraudará. Yo seguro voy a repetir la experiencia.

 

Y para terminar añado algunos de los textos que hice para el taller:

 

Los ojos amarillos de los cocodrilos*

Hermosos. Los ojos amarillos del cocodrilo son hermosos. Sin embargo, no parece que el ciervo se muestre interesado.

*En este micro no puedo evitar sentir que de alguna manera he perdido la autoría, en parte por la magnífica corrección de Santiago.

 

Adelantando la faena

Mientras su secretaria me quitaba la ropa, el móvil y todas mis pertenencias el banquero me ordenó amablemente que firmara la hipoteca.

 

Solo dime sí

Prefería el canto de las sirenas a una vida de soledad.

 

0,25 mg

Le detuvieron cuando circulaba borracho junto a los tres cerditos, así que el lobo no tuvo más remedio que soplar y soplar.

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