CUANDO EL DIABLO VISTE TACONES ALTOS (borrador)

Ayer me decía que me quería, me deleitaba con besos letales y nos fundíamos en abrazos infinitos. Hoy, tengo la casa vacía, y la cuenta corriente en blanco absoluto. Por no tener, no tengo, ni siquiera rencor.
Ella, ha resultado ser más lista que el hambre; y yo, otra víctima más añadida a su colección personal.

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