A ti que… (borrador)

Tú que tienes mil nombres,
que puedes enamorarme de mil maneras diferentes,
de la misma forma puedes dañarme,
y siempre espero que no -llegues a- destrozarme.
¡Cuánto poder puedes tener!,
siendo siempre la misma y diferente a la vez.

A ti que me has enseñado el ideal de vivir,
el sentido de la vida mismo,
y que me has hecho también maldecir
incontables veces.

Yo,
por mucho que te diga,
por mucho que te cuente,
incapaz siempre seré,
de agradecerte lo suficiente.

Espero pues,
que basten estas palabras
para al menos vida mía entretenerte,
-incluso perdonarme si lo ves conveniente.

Entonces,
¿serás pues la siguiente?
-¿O acaso debo seguir buscando -incansable-
entre las gentes?

 

 

“Hay una teoría que dice que los hombres aman con los ojos, y que las mujeres aman con los oidos.”
– Zsa Zsa Gabor