Fragmentos de Frank ya disponible en eBook

 

Sí, después de un par de años que me parecieron interminables, de batallas cruentas y de casi tirar la toalla en alguna que otra ocasión, después de todo eso, Fragmentos de Frank, mi primer y flamante libro ya está disponible en Amazon.

En realidad, la versión impresa lleva vendiéndose (¡y muy bien!) desde hace ya un mes. Y ahora, también lo podréis adquirir en formato eBook por solo 1,78€ :)

¿Qué podréis encontrar en Fragmentos de Frank? Para responder a esta pregunta os dejo un pedacito del maravilloso prólogo que Natalia Martínez hizo para el libro:

 

“…Se trata de una colección de relatos en la que el género fantástico y de ciencia ficción ocupa un lugar destacado. Y es que Nicolás Aguilar tiene un talento especial para desarrollar historias en las que lo fantástico irrumpe con fuerza en medio de nuestra cotidianeidad de urbanitas, para camuflar existencias distintas en lo que parece una anécdota trivial o para narrarnos intensos viajes espirituales. También hay en este libro espacio para la ciencia ficción al uso, la que sucede en mundos lejanos, en sociedades distópicas y está protagonizada por extraños seres.”

 

fragmentos Book

Mockup de Luis Iranzo.

Por último, quiero expresar mi agradecimiento a todos los que han hecho posible que Fragmentos de Frank se convierta en una realidad. Y lo voy a hacer con cierto orden cronológico: gracias a Adela Torres por haber sido la chispa que me puso –definitivamente– en marcha. Gracias a Pilar Palomo por asistir al nacimiento de mi yo escritor y por seguir todavía hoy leyendo, incansable, todos mis textos; y por ser más bonica que un sol. A Luci por hacer mi camino más fácil y divertido (también muy muy bonica). A Santi (Eximeno) por querer publicar la primera versión de mi libro, aunque finalmente tomáramos caminos diferentes. Gracias a Natalia Martínez por creer en mí, por sus enseñanzas, por su excelente trabajo, y sus palabras tan alentadoras. También al equipo de Sinjania. Gracias a Gabriella Campbell por sus tan geniales correcciones y por ser una persona excelente. Gracias a los compañeros y amigos de Valencia Escribe. A José Martínez por leerme de manera tan generosa. A Nestor Belda por la corrección de cuatro pequeños textos. A Daniel Sebastián por la bonita portada. A Mauro Guillén por todo lo que él y yo sabemos. A David Faginas que, aparte de ser un gran amigo, me ha ayudado con la versión digital y la página web. A Luis Iranzo por la maquetación para la versión en papel y por otras tantas cosas. Gracias a mis sempais. A las 140 y pico personas que ya están disfrutando de Fragmentos de Frank en su versión en papel. Y por último, a todos aquellos que no he mencionado: algunos me han acompañado por un tiempo, otros siguen aquí, y otros tantos que todavía están por descubrir.

Millones de gracias a todos. Sin vosotros/as no habría sido posible.

 

Y ahora, si quieres formar parte de la historia, consigue mi libro y habla de él.

(Relato) Mala historia es esta

Mala historia es esta es un relato perteneciente a Fragmentos de Frank (mi libro de relatos de próxima publicación). Creo que, con la excepción de algún que otro microrrelato, este es el primer cuento corregido (profesionalmente) que subo al blog; los demás, normalmente, suelen estar en formato borrador (¿me podía la impaciencia?).

Espero que lo disfruitéis.

 

Mala historia es esta 

Hoy va a ser un gran día, lo presiento. Aun con el sueño que tengo, aun notando cómo me pesan los párpados, me siento feliz y radiante. Me dirijo a un establecimiento de comidas para llevar; estoy de vacaciones y no me apetece cocinar. Sonriendo, cruzo de una calle a otra buscando el sol: ni el invierno, ni el hecho de que hoy sea martes y trece, pueden conmigo.

Por suerte no hay mucha gente en la cola y salgo pronto, bolsa en mano, con mi paella y ensalada. De camino a casa, me paro un momento a ver el escaparate de una tienda de segunda mano. Me llama la atención un buen montón de libros que se pueden ver en una de las estanterías interiores. La de gangas que he conseguido yo en este tipo de sitios. Después de mirar distraído el escaparate, decido entrar. Que la dependienta ofrezca una visión increíble, con un generoso escote, no tiene nada que ver.

―Buenos días ―digo sonriendo y casi canturreando.

―Buenos días ―me contesta ella con una sonrisa.

―Voy a echar un vistazo ―le digo mientras pienso que me he vuelto a enamorar. Sigue leyendo

Publicado en la revista Valencia Escribe

Mi microrrelato Alma relativa ha sido publicado en la revista de Enero de Valencia Escribe. De nuevo, tengo la suerte de compartir publicación con un montón de muy buenos escritor@s.

Para verla: Enero
Para descargarla: Enero

También fui publicado en los números de los dos anteriores meses:
Diciembre (con El espectáculo del circo):
Noviembre (con Iniciación):

Número de octubre de Valencia Escribe

Se me pasaba compartir los enlaces del número de octubre de la revista Valencia Escribe:

Para leer: https://www.yumpu.com/es/document/view/27265105/valencia-escribe

Para descargar: http://www.mediafire.com/view/jojhid2nzoabbnn/VE-OCTUBRE.pdf

En esta ocasión colaboré con el microrrelato La venganza es un plato que se sirve frío :-)

Revista Valencia Escribe nº5

Ha sido publicado el número cinco de la revista Valencia Escribe. Y además de los excelentes relatos de mis compañeros y amigos, podréis encontrar también en dicha revista mi microrrelato El descenso.

 

Para verla:
Para descargarla:

 

Desde aquí aprovecho para mandar un fuerte abrazo a todos los asistentes de la última quedada de Valencia Escribe (a la que pude asistir): Adrián Garra, José Luis Sandín, Lu Hoyos, Asun Ferri y compañía, Marisa Martinez, y Rafa Sastre. Todos ellos súper majos :-)

UN DÍA PARA CUIDARSE (borrador)

UN DÍA PARA CUIDARSE

 

            Hoy es lunes por la mañana, y en este preciso momento estoy en la mesa de una de mis cafeterías favoritas para escribir. Veo y oigo cómo se acerca una pareja mayor, de unos cincuenta años, con su perro cocker jadeante, de color negro cosmos. Jadea tan fuerte que parece que se le va a escapar algo por la boca, y sin embargo no tiene mala cara. La cafetería está en la orilla del parque, de tal manera que las mesas ya están dentro de este. Los árboles, frondosos y altos, dejan que el sol ilumine buena parte de la terraza. Así, uno puede elegir entre sentarse a la sombra, o tostarse lentamente. Yo siempre elijo la segunda opción. Hace unos días ha empezado la primavera y soy un animal que se alimenta del calor. La pareja ha elegido una mesa de las soleadas y, mientras se sientan, ella conversa con el perro: «Siéntate. Siéntate anda. ¿Ves cómo estás? Ya no puedes más. Anda, quédate ahí quieto». El perro le hace caso y poco a poco deja de jadear mientras la camarera se acerca con mi capuchino descafeinado:

            ―Mira: te he dibujado un corazón. ¿A que me ha quedado bonito? Ahora te traigo las tostadas ―me dice riendo.

            ―Muchas gracias ―le contesto mientras le sonrío.

            Se va para adentro y yo miró con una sonrisa mi capuchino. Cojo la taza y me la acerco a la nariz. Me gusta cómo huele y eso que yo no soy muy aficionado al café. Mi relación con esta infusión es más bien reciente. La empecé por mi eterna busca de algo que me dé un pico extra de energía. Creo que lo he probado todo dentro del marco legal: la Coca-Cola me hincha el vientre, así que la tomo solo de vez en cuando; el té, aunque se ha convertido en una de mis pasiones, no termina de conseguirlo; y el café, es lo que mejor me va, pero lo suelo tomar descafeinado ya que sospecho que me produce pequeñas taquicardias.

            La taza está muy caliente, en contraste con lo helada que está la espuma de leche de la superficie. Saboreo el sabor dulzón del corazón de chocolate y noto como poco a poco me llega el amargor del café. Me relamo mientras espero que haga un poquito más de calor. Desde que me he sentado he estornudado unas veinticinco veces, y ya no me quedan clínex. Así que empiezo a usar servilletas. Cada vez que me sueno con una vigilo que no me esté mirando nadie.

            No me había fijado en la cantidad de gente que cruza la terraza paseando a sus mascotas. Me río mientras recuerdo a la mujer de la semana pasada: de unos cuarenta y pico años, rubia, con los pelos a lo loco, un poco rellenita, vestida con un chándal fucsia, y acompañada por un perro que me llegaría a mí a las axilas. Cogió por banda a la camarera de la cafetería contigua y empezó a dictarle. Era tremenda hablando, tanto, que entré rápidamente en la cafetería y pedí un boli a la camarera. Llené un ticket del súper entero:

―Hola, nena. ¿Cómo vas? He venido a enseñarte a mi nuevo perro. Mira por lo que hemos cambiado al perro ratonero: por un pastor alemán. Con la de años que teníamos ya al otro. Deja de olerla, tú. ¡Oye…!

― ¿Sabes lo que pasa? Es que tengo una perrita en celo.

―Anda, mira qué listo. Pues será eso. ¿Cómo te va, nena?

―Bien…

― ¡Qué suerte! Yo estoy ahora de líos con mi suegra, que no le gusta el perro, dice. Desde que se ha venido a vivir a casa no pasa un solo día sin dar el tostón. Pero oye, ¿por qué no hacemos un día una paella y hablamos con más tiempo?

―Claro…

―Nena, que sí, que podríamos hacerlo pronto. Para, tú. Mira que estás nervioso hoy. ¿Y tu hija, sigue trabajando? A la mía le han ampliado el turno, como se quiere comprar un coche. Desde las navidades está la pobre con ganas. Hoy entra a las tres, ¿sabes? ¿Y qué me han dicho, que tu chiquilla va con alguien? La mía sigue ahí con el mismo novio, y anda que no tiene peligro… Bueno, chica, que me voy. Que voy justa de tiempo. Hablamos otro día si te parece.

            No pude apuntar ni la mitad de la conversación… El olor a las tostadas encima de la mesa me trajo de vuelta al presente.

―Tus tostadas con mantequilla ―me anunció la camarera alegremente.

― ¡Muchas gracias!

Que calorcito más bueno  me está regalando ahora el sol. He parado de moquear y ya no tengo frío. Parece que el mundo va ahora un poco más despacio. Cierro los ojos, levanto un poco la cabeza y sonrío de nuevo.