Mezcla explosiva (relato -último borrador)

Mezcla explosiva

Estaba solo en la sala de descanso tomándome una bebida energética cuando llegaron algunos de mis compañeros de trabajo. Empecé a comerme los cacahuetes.

―Hola, Frank ―me dijo Susan. Ella estaba embarazada y yo pensaba que podía comunicarme telepáticamente con su hijo. Sí, a veces creo que estoy un poco loco, pero estoy casi seguro de que esta vez no son voces en mi cabeza. Ese niño es el enviado del mal y tiene una importante misión para mí. Esta teoría empezó siendo una broma entre mi sobrino Sam, Susan y yo; y ahora estoy ligeramente obsesionado con el tema.

―¿Qué haces tomando cacahuetes con Monster, tío? ―me preguntó Dan.

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(Relato) Descuida, ya me ocupo yo

Bueno, ya estoy aquí de nuevo. Después de haber leído esta mañana un par de artículos de Gabriella, he decidido que ya es hora de publicar en mi blog. En esta ocasión voy a compartir con vosotros el relato Descuida, ya me ocupo yo. Relato que podréis encontrar también en mi primer librito: Fragmentos de Frank. Y lo hago por una razón específica: hace unos días hablé con una persona que había tenido el detalle de leerse Fragmentos de Frank y, después de asegurarme que le había gustado mucho el libro en general  (últimamente al que menos le gusta es a mí*), me hizo una pequeña confesión:

-Hay un relato que me ha gustado especialmente.

-Ah, ¿sí? ¿Cuál? -La emoción me recorría todo el cuerpo.

-Ese en el que el protagonista se mete en la mente de una chica para solucionar su grave problema.

-¿’Descuida, ya me ocupo yo’?

Ella quedó un momento pensativa, con los ojos mirando hacia arriba.

-Sí, ese. Terminé tu libro hace semanas y todavía lo tengo en la cabeza. Creo que no lo voy a olvidar en la vida.

 

Son estos momentos tan especiales los que me animan a seguir escribiendo. Muchas gracias, mi querida lectora anónima.

 

Descuida, ya me ocupo yo

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Un par de meses muy buenos

Estos dos últimos meses han sido muy productivos para mí, al menos en lo que se refiere al mundo de la escritura. Por un lado, mi cuento Venganza ha sido publicado en la nueva antología de los amigos de Valencia Escribe: El tiempo y la vida; y por otro, en Sinjania me hicieron una entrevista la mar de chula (¡Chulísima!): A veces se gana y a veces se aprende.

 

se-gana-se-aprende

Logo de la entrevista🙂

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(Relato) Venganza

*Mi especial agradecimiento a Lu Hoyos de Valencia Escribe por la ayuda en la corrección de este pequeño relato. Espero que os guste.

 

Venganza

 

Como casi todas las tardes, mis dos hermanas y yo miramos atontados la pequeña televisión. Observo sus caritas y me asombro de la capacidad que tienen, al menos de forma aparente, de olvidar o de abstraerse. Es como si desconectaran. Yo, en cambio, hace ya rato que no paro quieto en la silla. Como si me sujetara a ella, tengo las manos debajo de los muslos, aferrándome a sus bordes. Me duele el trasero y miro una y otra vez la puerta que da a la calle. Son las seis de la tarde y creo que él ya no tardará en volver del bar. En mi caso, ser el primogénito no tiene ninguna ventaja, todo lo contrario. A veces me avergüenzo de tener envidia de mis dos hermanas, pero yo soy el que siempre se lleva la peor parte. Aun así, soy su hermano mayor y he de protegerlas.

Ellas siguen viendo los dibujos animados mientras yo doy golpecitos en el suelo con los pies, y a veces me mordisqueo las uñas. Entonces me acuerdo de lo mal que pasé la noche. Volví a rezar antes de dormir, aunque ya hace tiempo que no lo hago a Dios; ahora le pido al Demonio. Al primero le pedía la salvación, le imploré hasta la saciedad, incluso vertí muchas lágrimas sinceras sin ningún resultado; al Demonio le prometí mi alma a cambio de que acabara con él, pero ni con esas parece tampoco aceptar. Una de dos, o ambos hacen oídos sordos, o simplemente no existen. Salgo de mi letargo al ver como una de mis hermanas me sonríe, y me obligo a dibujar una sonrisa en mi rostro. La televisión atrae de nuevo su atención y yo vuelvo a mirar la puerta. Suena el timbre y doy un salto. Ahora mis hermanas me miran con los ojos muy abiertos. Han vuelto a nuestro mundo real. No puede ser padre, él siempre lleva llaves, pienso para tranquilizarme. Bajo un poco el volumen de la televisión y voy hacia la puerta.

—¿Quién es? —pregunto con voz temblorosa.

—El cartero —respiro y resoplo aliviado mientras destenso los hombros.

Abro la puerta y el hombre me muestra una postal.

—Hola, buenas tardes.

—Buenas tardes. Firme aquí, por favor —me dice sin apenas mirarme. Me entrega la postal, junto a un recibo y un boli.

Termino de firmar y levanto la vista. El cartero ya no está.

—¿Pero qué…?

La postal está en blanco. Le doy la vuelta dos veces pero no tiene nada escrito. Cierro la puerta un poco aturdido y me giro hacia mis hermanas.

—¡Qué raro…! –empiezo a decir mirando todavía la postal.

Abro la boca para intentar hablar, pero ya no puedo articular palabra. El cartero está con ellas. Los tres de pie con los ojos en blanco, portando cuchillos de la cocina. Mi cuerpo entero tiembla cuando todos ellos dicen al unísono: «No temas, hermano. Esperaremos juntos a padre». En la postal aparecen unas palabras: “Acepto tu oferta.” Firmado, D.

Parece que, después de todo, no carece de valor mi alma.

 

(Microrrelato) Muñeco de nieve

Muñeco de nieve

 

¿Sientes que algo nuevo crece dentro de ti? ¿No será acaso que te conformas con poder moverte un poco, solo un poco, como un pobre viejo, o con poder al menos arrastrarte? Tranquilo; si esperas con paciencia, algún niño te pondrá una bufanda alrededor del cuello.
¿Cómo? ¿Te preguntas de verdad qué te está pasando? ¿Percibes ahora lo que es, en realidad, el frío? ¿Acaso querrías beber del río de la sabiduría? ¿Seguro?
Enhorabuena: estás al fin vivo.

(Microrrelato) El descenso

El descenso

 

Tiemblo mientras vomito todo mi ser, a cuatro patas en el suelo ardiente. No puedo dejar de llorar, mientras padezco un dolor indescriptible en mi alma y en todo mi cuerpo. Mi cabeza está llena de pensamientos débiles, terribles, desesperantes. Siento impotente como se desgarran y se descomponen las fibras y órganos de todo mi cuerpo. Porciones de mí se desprenden y caen en la roca, fundiéndose así con ella. Mis tripas crepitan al contacto con la superficie agrietada por la lava. Y todo lo caído se reemplaza rápidamente por pedazos de piedra y metal; materia emergente que se eleva y empieza a recubrir mis huesos cansados.

Ya completo, levanto la vista y más abajo los veo: seres inmundos que se desplazan, mientras arden, sin sentido aparente. Quiero odiarlos, pero ya están muertos; a ellos no parece importarles. Ya no existe en mí el miedo, la ira o el desprecio, aunque más allá del horizonte todo siga pareciendo rojo y negro.

Me yergo, renacido, y todos se detienen. Me miran mientras siguen ardiendo. Ahora ellos forman parte de mi nuevo ejército. Y mis alas destrozadas no volverán a crecer nunca más.

Libros leídos durante el primer semestre de 2015

Inspirado en un artículo (que no encuentro ahora mismo. Link) de Gabriella Campbell, he confeccionado un pequeño listado de los libros leídos por un servidor durante la primera mitad de este presente año. Al lío:

 

Lecturas del primer semestre del 2015:

La huella del maestro (Susan Trott). La palabra que me viene al pensar en este libro es suave. Dependiendo de la situación personal de cada uno en el momento de la lectura, se puede extraer sutiles enseñanzas de este pequeño libro.

Elantris (Brandon Sanderson). Cuarto libro que me he leído de Sanderson, después de trilogía de los Nacidos de la Bruma. Orson Scott Card menciona que se trata de la novela de fantasía más bella que se escribirá en muchos años, y puede que tenga la razón.

El alquimista (Paulo Coelho). En cierta ocasión le escuché decir a Will Smith que se trataba de su libro favorito, o uno de ellos. Decidí darle una oportunidad y no me defraudó en absoluto. Al margen de las creencias personales (esto quizás es un pleonasmo) de Coelho, se trata de un libro muy recomendable. Al menos desde mi punto de vista.

Juan Salvador Gaviota (Richard Bach). Leedlo y punto (bueno, sí queréis). Sigue leyendo